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Dolor y bienestar psicológico

El dolor puede afectar a diferentes ámbitos de tu vida (laboral, social, familiar, etc.) y, a veces, te puede resultar difícil mantener una actitud positiva. Te ofreceremos consejos prácticos para que afrontes la enfermedad de manera más positiva.

  • Realizá actividades placenteras
  • Aprendé a controlar los sentimientos negativos
  • Aprendé a relajarte

Esto puede ayudar a aliviar el dolor o evitar que empeore, al disminuir la tensión muscular, puede ayudarte a dormir, puede hacerte sentir menos cansado, reduce la ansiedad y hace que otros métodos contra el dolor funcionen mejor.

La familia como elemento fundamental

Los seres humanos por naturaleza nos relacionamos con otras personas, influyendo en ellos y recibiendo su influencia a su vez. En aquellas personas que presentan enfermedades crónicas, como es el caso de las personas con dolor crónico, las relaciones sociales y familiares juegan un papel fundamental.

Reglas para mantener una vida social activa

  • Mantené el contacto con las personas importantes aunque no te sientas bien.
  • Buscá y acordá con amigos o familiares actividades alternativas para aquellos momentos en los que haya más dolor, pero sin dejar de hacer lo que te resulte placentero.
  • Si no te encontrás bien, no dudes en apoyarte en los demás para hacer un parate y retomá la actividad más tarde.
  • Mantené una comunicación fluida sobre cómo te sentís para hacer a las demás personas partícipes de tu estado.

¿Cómo controlo mis pensamientos negativos?

La técnica de las tres preguntas tiene por objetivo poner en duda nuestras preocupaciones y pensamientos automáticos negativos.

Es muy sencilla. Simplemente consiste en identificar el pensamiento negativo que nos está generando malestar y ponerlo a prueba mediante tres cuestiones:

Por ejemplo, si tu pensamiento fuese «Ya no sirvo para nada» podés hacerte las siguientes preguntas y darte a vos mismo una respuesta:

¿Es totalmente objetivo lo que estoy pensando? NO. Es posible que no pueda realizar las mismas actividades con la misma velocidad, frecuencia e intensidad. Pero esto no tiene por qué limitar mi vida o impedirme realizarlas por completo.

¿Tiene alguna utilidad lo que estoy pensando? NO. Pensar de esta forma sólo me llevará al desánimo y a la inactividad. Lo mejor será parar de pensar y distraerme con alguna actividad.

¿Hay otro modo de enfocar esto? SI. Voy a intentar mantenerme activo y hacer las actividades que siempre me han gustado, aunque me vaya encontrando con limitaciones propias del dolor.

¿Cómo puedo controlar mi respiración?

Las condiciones para practicar son muy importantes:

  • Mantené una postura cómoda tumbado (posteriormente lo podrás hacer sentado).
  • Cerrá los ojos para concentrarte mejor en las sensaciones.
  • Empezá imaginando una escena agradable (por ejemplo, pensá en la playa) para facilitar la relajación.

EJERCICIO 1: Inspiración profunda

El objetivo es dirigir el aire a la parte inferior de los pulmones. Para ello, puede ayudarte el colocar una mano en el vientre (por debajo del ombligo) y otra sobre el pecho, para percibir mejor los efectos de cada inhalación y exhalación.

Tomá aire por la nariz y tratá de dirigir el aire en cada inspiración a llenar la parte inferior de tus pulmones.

Debe producir que se mueva:
1º la mano colocada en el vientre.
2º la mano que has situado sobre el pecho.

  1. Inspira despacio, por la nariz, contando hasta 3: 1… 2… 3…
  2. Suelta el aire por la boca.

Duración: 2 minutos. Descansar otros 2 minutos. Realizar el ejercicio 4 veces.

EJERCICIO 2: Exhalación lenta

Ahora que ya sabes dirigir el aire a la parte inferior de tus pulmones, el objetivo es que expulses el aire de la manera más lenta y pausada posible.

Una exhalación lenta reducirá la frecuencia cardíaca y la tensión muscular, produciendo sensaciones de relajación y rebajando la sensación de dolor.

  1. Primero debes llevar a cabo el ejercicio 1: Inspira… 1… 2… 3…
  2. Ahora, al expulsar el aire, debes intentar vaciar por completo tus pulmones, de forma lenta, por la boca.
  3. Exhala despacio, por la boca, contando hasta 3: 1… 2… 3…

Duración: 2 minutos. Descansar otros 2 minutos. Realizar el ejercicio 4 veces.

Dr. Juan Pablo Paladino
Médico Anestesiólogo experto en Tratamiento del Dolor

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