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Educación Sexual Integral en casa

En el contexto histórico que nos toca vivir, atravesado por la pandemia de COVID-19, las relaciones familiares son desafiadas en muchos sentidos: convivencia de 24 horas forzada; imposibilidad de los chicos y las chicas de ir a la escuela, sin encuentros con amigos; falta de contacto cara a cara con otros familiares. Por si fuera poco, las noticias del coronavirus capturan casi toda nuestra atención. Al margen de ello, nuestros niños, niñas y adolescentes siguen creciendo y transitando las diferentes etapas de su sexualidad.

Creemos que si bien este momento es difícil y diferente, puede servirnos como oportunidad para hablar sobre este tema con ellos y trabajar todas las dimensiones de la educación sexual integral (ESI) en casa. Te proponemos, entonces, redoblar el desafío: en esta cuarentena, hablemos de sexualidad en familia.

¿Qué es familia? Llamamos familia a todas las configuraciones vinculares de cuidado en las que las personas sienten un lazo afectivo mutuo.

¿Qué entendemos por sexualidad? La sexualidad es una dimensión en la vida de las personas que se desarrolla desde el nacimiento. No se refiere solo a la genitalidad, sino que vincula con varios aspectos, como los sentimientos, la afectividad, la identidad y las formas de relacionarnos con otros. También tiene que ver con experimentar el placer, ejercer los derechos sexuales y (no) reproductivos, y reconocer y cuidar el propio cuerpo y el cuerpo del otro.

Entendemos la sexualidad de manera integral a partir de cinco ejes, que se interrelacionan entre sí:

  1. Reconocer la perspectiva de género
  2. Respetar la diversidad
  3. Valorar la afectividad
  4. Ejercer los derechos
  5. Cuidar el cuerpo y la salud

En casa hablamos de sexualidad

Abrir o ampliar el canal de comunicación con las chicas y los chicos sobre temas relativos a la sexualidad implica escucharlos con atención y estar disponibles para una charla empática y honesta cuando ellos y ellas lo requieran o alguna situación de la cotidianidad opere como disparador. Tené en cuenta estas recomendaciones:

  • Todas las situaciones en las que se pueden abordar las temáticas de sexualidad tienen sus particularidades. No siempre se trata de «la charla», sino de varios momentos en los que una pregunta o un comentario te permita introducir la conversación. Cada vínculo tiene sus tiempos y respetarlos es clave para que lo que construyamos tenga una base sólida.
  • Preparate para la sorpresa: estar disponible para el diálogo cuando aparecen las preguntas de las niñas, niños o adolescentes. Nadie tiene todas las respuestas, pero hay que recibir y escuchar todas las preguntas.
  • Para empezar a conversar podés recurrir a los conocimientos que parten de tu experiencia de vida y tomar las dudas que surjan para buscar más información.
  • Mostrate con predisposición a charlar, con tiempo y sin distracciones. Dejá el teléfono lejos y apagá el televisor.
  • Tomá como disparadores elementos de la cotidianidad como las series o las películas y, en el caso de las y los adolescentes, también las noticias, memes y tendencias en redes sociales. «¿Qué piensan sobre esto?». También planteá reflexiones propias y contales alguna experiencia.
  • Al hablar sobre sexualidad, tené en cuenta las diversas dimensiones, como el placer, la prevención de enfermedades, la violencia, el estigma y la discriminación (por género, por orientación sexual, por mandatos sobre los cuerpos, etc.).
  • Incluite siempre a través de tus ideas, emociones, recuerdos, inquietudes y aprendizajes. De este modo vas a generar una conversación cercana y empática, en vez de que la charla se parezca a una clase teórica o una disertación.
  • Recordá que todo el tiempo estamos educando en sexualidad, con lo que hablamos y con lo que callamos.

Consejos y sugerencias

A continuación vas a encontrar información con parámetros de desarrollo de la sexualidad por edades, para comprender qué les está pasando a los chicos y las chicas. También te acercamos algunas reflexiones sobre tus posibles aportes y te sugerimos recursos que pueden colaborar para fortalecer la comunicación.

Entre los 2 y los 3 años

LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS SUELEN…

  • Explorar su cuerpo, incluidos los genitales.
  • Registrar distintas sensaciones al tocarse.
  • Experimentar erecciones del pene y secreciones en la vulva.
  • Atravesar distintos sentimientos relacionados con la construcción de su identidad, en los que influye su interacción con la familia y la sociedad.
  • Interesarse por el momento del baño y querer ver y tocar la materia fecal o manipular otros materiales que la representan (barro, masas de modelar, témperas, etc.).

LOS ADULTOS PODEMOS

  1. Dejar que exploren su cuerpo durante el cambiado.
  2. Fomentar una imagen corporal positiva con nuestros gestos y miradas, con la firmeza al sostenerlos y la forma de acariciarlos.
  3. Compartir abrazos, masajes, juegos corporales y rítmicos o bailes como ejemplos de una interacción corporal respetuosa.
  4. Enseñarles un contacto personal respetuoso al sujetarlos, vestirlos, hablarles, llamarlos, corregirlos y jugar.
  5. Nombrar adecuadamente todas las partes del cuerpo y ayudarlos a reconocerlas en sí mismos y en los otros.
  6. Enseñarles pautas de cuidado para diferenciar lo que lastima el propio cuerpo o el de los otros y lo que hace bien.
  7. Comenzar a identificar momentos de intimidad y establecer lineamientos de cuidado personal.
  8. Evitar los mensajes sexistas que puedan limitar la experimentación propia de la edad.
  9. Ser considerados cuando no quieren saludar con un beso u otra interacción física, aunque se trate de personas cercanas o de otros niños o niñas.
  10. Pedirles permiso para cambiarles los pañales antes de comenzar a maniobrar su cuerpo. Narrarles el procedimiento utilizando los nombres correctos de cada parte del cuerpo.

Entre los 4 y 5 años

LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS SUELEN…

  • Decir que son un niño o una niña. Sin embargo, mientras juegan pueden simular que son del otro género, disfrazándose con ropa o calzado de los adultos e imitándolos.
  • Sentir mucha curiosidad por las diferencias corporales y jugar a la casita y al doctor, porque simular que revisan a otro los habilita a tocar y mirar otro cuerpo.
  • Acercarse a mirar cuando otro niño o niña es cambiado y participar de episodios donde la sexualidad aparece de forma explícita, como observar o tocar los genitales de otra persona.
  • Al comprobar que se sienten bien cuando tocan sus genitales, pueden empezar a tocarse-masturbarse, autoestimulándose con la mano o frotándose contra algún objeto.
  • Expresar interés por las «palabrotas» que escuchan y empezar a hacer preguntas sobre sexualidad, como de dónde vienen los bebés, por qué están adentro de la panza y cómo salen.
  • Identificarse con un género que puede coincidir o no con su sexo biológico.

LOS ADULTOS PODEMOS…

  1. Construir espacios donde se sientan cómodos para dar y recibir cariño, con confianza, seguridad y libertad para expresar ideas y opiniones y también para pedir ayuda si la necesitaran.
  2. Asegurar la igualdad de oportunidades para los niños y las niñas en los juegos.
  3. Ofrecerles muñecos sexuados para ayudarlos a entender que los cuerpos de niñas y niños tienen muchas partes iguales y algunas diferentes.
  4. Mostrar láminas con ilustraciones para abordar las características de cada cuerpo y despejar dudas y ansiedades.
  5. Esforzarnos por comprender la visión infantil ante alguna pregunta o algún episodio que requiera intervención y no realizar interpretaciones de la sexualidad desde una perspectiva adulta. Darle seguimiento a las consultas que se abran en el diálogo. Por ejemplo, preguntar cómo se les ocurrió ese juego o pregunta o dónde escucharon o vieron algo parecido.
  6. Trabajar pautas de cuidado y autoprotección y profundizar en el concepto de intimidad: quiénes pueden ayudarlos en momentos de intimidad como ir al baño y bajo qué condiciones (que responda a una necesidad concreta, que se sientan cómodos con su intervención, que sea en el marco del respeto).
  7. Abordar la prevención de abusos brindándoles herramientas para discernir entre los contactos adecuados e inadecuados.
  8. Distinguir entre aquellos secretos que es agradable mantener porque representan una sorpresa que genera alegría, de aquellos que despiertan miedo, incomodidad o angustia.
  9. Ofrecerles distintas representaciones de familias a través de cuentos o dibujos animados y conversar al respecto.
  10. Buscar orientación para acompañar los procesos que atraviesan en relación a su identidad de género autopercibida.

Entre los 6 y 8 años

LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS SUELEN…

  • Continuar realizando juegos sexuales y tocarse-masturbarse con algunas características diferentes a la etapa anterior. Por ejemplo, suelen comprender con mayor claridad cuáles son los espacios de intimidad.
  • Desarrollar amistades estrechas con pares.
  • Comenzar a distinguir los tipos de afectos: la amistad, la atracción sexual y amorosa, el amor entre hermanos, etc.
  • Experimentar desagrado o rechazo por las relaciones sexoafectivas.
  • Formular preguntas más específicas y elaboradas en relación a la concepción, la gestación y el nacimiento.
  • Mostrar mayor interés en los roles del estereotipo masculino y femenino, más allá de lo que observen en los adultos que acompañan su crianza.

LOS ADULTOS PODEMOS…

  1. Presentar el cuerpo humano como totalidad, con necesidades de afecto, cuidado y valoración.
  2. Hablarles sobre la apariencia corporal y los cambios en el desarrollo, sobre todo cuando entren en la pubertad, teniendo en cuenta que es una temática que se vincula con la autoestima. Los niños deben reconocer que todos somos diferentes y cada uno crece según sus tiempos, de distinta forma, y debe amarse y respetarse como es.
  3. Hablar sobre los roles de género.
  4. Sostener y profundizar la igualdad entre mujeres y varones en los juegos y las actividades motrices e intelectuales.
  5. Ampliar su conocimiento sobre la diversidad del mundo, incluyendo la diversidad de familias en distintas épocas y culturas, así como la diversidad sexual. Hablarles sobre el respeto y el derecho que tenemos todos los seres humanos a vivir digna y libremente. De este modo se fomenta la tolerancia y se reduce la discriminación, al tiempo que se brinda un mensaje de apoyo para los chicos y las chicas homosexuales.
  6. Empezar a hablar sobre la violencia en las relaciones y plantear que los celos, los gritos y otras respuestas violentas no son muestras de amor en la pareja.
  7. Valorar las relaciones sanas y equitativas.
  8. Ofrecerles materiales adecuados, con contenidos validados científicamente, para canalizar dudas.
  9. Favorecer un diálogo basado en la confianza para propiciar espacios saludables de intercambio y buscar orientación profesional para acompañar en los diferentes procesos que puedan atravesar.
  10. Acompañarlos en la elección de los programas de televisión y diversas plataformas.

Entre los 9 y los 12 años

LAS Y LOS PREADOLESCENTES SUELEN…

  • Volverse más reservados y desear privacidad.
  • Experimentar sentimientos de desagrado e incomodidad en relación al propio cuerpo y manifestar repentinos cambios de humor.
  • Tener más curiosidad por los cuerpos masculinos y femeninos.
  • Mirar revistas y páginas de internet eróticas.
  • Interesarse por las citas amorosas.
  • Dialogar con pares y preguntarles si les pasó o vivencian los mismos cambios que ellos, y hacer comparaciones.
  • Experimentar presión para cumplir con las expectativas familiares y sociales respecto a la conducta adecuada para niños y niñas.
  • Usar un lenguaje sexual y explorar fantasías románticas y sexuales.
  • Masturbarse para obtener un orgasmo profundo y parecido al de los adultos.

LOS ADULTOS PODEMOS…

  1. Respetar el deseo de privacidad de las y los preadolescentes.
  2. Ofrecerles espacios de confianza donde abordar aspectos de la sexualidad de forma integral, haciendo hincapié en la
    promoción de la salud, el cuidado, el placer, los derechos y el consentimiento, entre otros temas.
  3. Brindarles información validada sobre los cambios puberales, acompañando el inicio de la menstruación y los sueños húmedos como parte del desarrollo integral.
  4. Abordar el embarazo con sus aspectos biológicos, sociales, psicológicos y afectivos, incluyendo los métodos anticonceptivos y las infecciones de transmisión sexual.
  5. Trabajar intencionalmente para desarrollar sus habilidades para la toma de decisiones, la comunicación, la afirmación de sus deseos y el respeto de los límites.
  6. Reforzar el acompañamiento en la gestión de la intimidad en las redes sociales, abriendo el diálogo sobre las personas con quienes comparten en cada red, las imágenes que suben y los videos que miran y les envían.

Entre los 13 y los 18 años

LOS ADOLESCENTES SUELEN…

  • Experimentar y descubrir su propia orientación sexual.
  • Enamorarse e involucrarse en relaciones sexoafectivas.
  • Masturbarse.
  • Experimentar, besar y tocarse.
  • Tener relaciones sexuales o sexo oral.

LOS ADULTOS PODEMOS…

  1. Respetarlos cuando busquen mayor independencia y pongan más distancia con los adultos de la familia, sin dejar de demostrarles que cuentan con apoyo para hablar y consultar lo que necesiten.
  2. Hacerlos sentir aceptados y queridos, para que los vínculos se basen en la confianza y el respeto y refuercen el ejercicio de los derechos.
  3. Facilitar y fomentar el diálogo y la reflexión sobre temas de adolescencia, derechos y diversidad.
  4. Brindarles información validada y facilitar el acceso de los adolescentes a consultas de salud sexual y reproductiva, acompañándolos en las decisiones sobre su sexualidad, la elección de métodos anticonceptivos y de protección de ITS.
  5. Continuar cimentando la construcción de vínculos saludables, libres de violencia y abuso, previniendo tanto el maltrato como de la explotación sexual y la trata.
  6. Abrir y promover el debate sobre cuestiones como los cambios progresivos en el cuerpo, la autonomía y la responsabilidad.
  7. Dialogar sobre los patrones hegemónicos de belleza y su relación con el consumo y pensar críticamente en conjunto sobre la feminidad y la masculinidad a lo largo del tiempo. Para ello se puede reflexionar sobre los cuerpos que muestra la publicidad en contraposición a la realidad.
  8. Repensar las concepciones sobre el amor, la pareja y el cuidado mutuo en las relaciones afectivas.
  9. Brindarles un espacio en el que puedan conversar en familia sobre la diversidad sexual y el respeto a las distintas formas de ser joven en contextos diferentes y según las diversas experiencias de vida.
  10. Abordar el tema de la maternidad y la paternidad en la adolescencia desde una mirada integral y crítica, reforzando el
    derecho a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva.

Fuente: Fundación Huésped

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