Continuando con el tema del estigma social asociado con el COVID-19, compartimos algunos consejos sobre cómo abordar la estigmatización y evitar que se agrave.
Cuando hablamos de la enfermedad del coronavirus, algunas palabras o expresiones pueden perpetuar presunciones o estereotipos negativos existentes, fortalecer asociaciones falsas entre la enfermedad y otros factores, crear miedo generalizado, o deshumanizar a quienes tienen la enfermedad. Esto puede llevar a que las personas eviten ser examinadas, testeadas y puestas en cuarentena.
Por eso es recomendable utilizar lenguaje centrado en la persona como prioridad, que la respete y la empodere. El lenguaje utilizado en los medios de comunicación es especialmente importante, porque da forma al lenguaje popular y a las comunicaciones sobre el nuevo coronavirus (COVID-19). La cobertura periodística negativa tiene el potencial de influir sobre cómo se percibe y se trata a las personas que se sospecha tienen la enfermedad, así como a los pacientes, sus familias y las comunidades afectadas. Hay muchos ejemplos concretos sobre cómo el uso del lenguaje inclusivo y la terminología menos estigmatizante pueden ayudar a controlar epidemias y pandemias de VIH, TB y la gripe H1N1.
Los SÍ y los NO
Incluimos algunos SÍ y algunos NO en la utilización del lenguaje al referirse a la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19):
SI: Hablá sobre la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19).
NO: No vincules ubicaciones o etnias a la enfermedad. El nombre oficial de la enfermedad fue elegido deliberadamente para evitar la estigmatización: «CO» significa corona, «VI» significa virus y «D» enfermedad (por el inglés: disease), «19» es porque surgió en el año 2019.
SI: Hablá de «personas que tienen COVID-19», «personas que están siendo tratadas por COVID-19», «personas que se están recuperando de COVID-19» o «personas que han muerto luego de contraer COVID-19».
NO: No te refieras a las personas que tienen la enfermedad como «víctimas» o «casos de COVID-19».
SI: Hablá de «personas que podrían tener COVID-19» o «personas que se presume tienen COVID-19».
NO: No hables de «sospechosos con COVID-19» o «casos sospechosos».
SI: Hablá de personas que «adquieren» o «contraen» COVID-19.
NO: No digas que las personas «transmiten COVID-19», «infectan a otros», o «propagan el virus», ya que esto implica una intencionalidad en la transmisión y atribuye culpa. Usar terminología que criminaliza o deshumaniza genera la impresión de que quienes tienen la enfermedad han de alguna manera hecho algo malo o son menos humanos que el resto de nosotros, lo cual contribuye a la estigmatización, socava la empatía y potencialmente alimenta una mayor resistencia a procurar tratamiento o a ser examinado, testeado y puesto en cuarentena.
SI: Hablá en forma precisa del riesgo de COVID-19, en base a datos científicos y a los consejos de salud oficiales más recientes.
NO: No repitas ni compartas rumores infundados, y evitá utilizar lenguaje hiperbólico que puede generar miedo, por ejemplo: «plaga», «apocalipsis», etc.
SI: Hablá con tono positivo y hacé énfasis en la efectividad de las medidas de tratamiento o prevención. Para la mayoría de las personas, esta es una enfermedad que podrán superar. Hay pasos sencillos que todos podemos tomar para que estar a salvo nosotros, nuestros seres queridos y las personas más vulnerables.
NO: No hagas énfasis ni insistas sobre puntos negativos y mensajes de amenazas. Es necesario que trabajemos juntos para ayudar a las personas más vulnerables a estar a salvo.
SI: Hacé énfasis en la efectividad de adoptar medidas de protección para prevenir contraer el nuevo coronavirus, así como también sobre la consulta temprana, el testeo y el tratamiento.
Es necesario ser conscientes y considerados al momento de comunicarnos por las redes sociales y otras plataformas de comunicación, mostrando comportamientos de apoyo en torno a la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19).
Fuente: Unicef
