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La felicidad en tiempos de pandemia

¿Dónde está la felicidad en tiempos de pandemia?

Esta búsqueda de la felicidad se encuentra históricamente en la filosofía desde los antiguos griegos, en textos religiosos, en la psicología incluyendo nombre reconocidos como Aristóteles, Tomás de Aquino, Confucio, Maslow, Erikson, Salinger, entre otros.

Cada época histórica ha buscado el sentido de la felicidad en diferentes caminos. Los antiguos griegos consideraban que podía ser alcanzada en el presente.

La eudamonía aristotélica proponía el cultivo de virtudes, lo que incluía tanto el comportarse bien como el de vivir bien, según esas virtudes, y actuar hacia ese fin último. Los helenísticos, como Epicuro, proponían un estilo hedonista de vida, basado en la ausencia de preocupaciones, más allá de lo que pueda acontecer.

Los estoicos, por su parte, proponían aceptar el destino, la vida con “imperturbabilidad del alma” ya que nada de eso depende de nosotros.
Posteriormente muchos otros filósofos a lo largo de la historia centraron la reflexión sobre la felicidad como uno de los ejes del pensar.

En el siglo XXI, con una visión postmoderna, la perspectiva de la felicidad se ve en el éxito, en una expectativa materialista alcanza- da en el hacer, en la vida placentera, de gratificación inmediata.

Sin embargo la pandemia, con el aislamiento, los contagios, los riesgos, sus secuelas y muertes nos enfrentó a una realidad distinta, inimaginada y generó emociones negativas, estados nocivos para la salud, de los que aún muchos no pueden salir.

¿Cómo encontrar bienestar en esta nueva realidad?

No hay respuestas, no tenemos todas las respuestas, porque no hay certezas.

En este contexto sólo hay dos ideas ciertas: una, que los hechos van a cambiar. Todo cambia – según Heráclito. Y en estos tiempos esos cambios son rápidos, vertiginosos y algunos inéditos. Lo único cierto en este mar de incertidumbre que nos pone de frente la pandemia es que el cambio es real, a cada instante y debemos estar preparados para ello, para abordarlo lo más “cómodos” posible. Y la otra, que somos seres sociales y podemos contar unos o con otros.

En el 2005, la psicóloga investigadora Sonja Lyubomirsky junto a Ken Sheldon y David Schkade identificaron los factores más importantes que determinan la felicidad. En 2008 publican sus resultados en el libro “La ciencia de la felicidad” sobre los estudios realizados en 225.000 adultos.

Concluyeron que las circunstancias, belleza y condiciones materiales de un individuo, sólo en un 10 %, afecta en las emociones positivas de felicidad y un 50 % se refiere a lo hereditario. El 40% restante de los factores que generan bienestar y felicidad se encuentra en las acciones personales, en nuestra forma de pensar y hacer. Esto evidencia que tenemos el 40% de posibilidades de guiar nuestro comportamiento para producir mayor bienestar y mejores estados de ánimo.

Estos resultados nos revelan que aunque la pandemia alteró nuestros Proyectos de vida, podemos seguir eligiendo porque somos seres humanos libres (en términos de Sartre) y podemos elegir cómo queremos seguir viviendo, dentro del propio contexto sociohistórico-cultural. No es fácil, pero podemos intentarlo, sostenidos por otros. Somos seres sociales.

Por su parte, el psicólogo Seligman sostiene que el Bienestar se relaciona con el desarrollo de cinco ejes que él sintetiza en la sigla PERMA.

PERMA hace referencia a:

  • Emociones Positivas (Positive Emotions)
  • Compromiso o involucramiento (Engagement)
  • Relaciones, vínculos (Positive Relationships)
  • ignificado o propósito (Meaning)
  • Logro o Realizaciones (Accomplishment)

El tener metas y sueños nos ayuda a alcanzar el sentido del logro, involucrarnos en acciones colectivas, solidarias, estar con otros es crucial para aumentar la motivación y mejorar nuestra forma de vida.

Reacomodarse… Reinventarse… Retomar… Resistir… Reflexionar… Reparar… Recomponer… pueden ser palabras y acciones, todas ensayadas en estos tiempos, todas positivas a pesar de su sonoridad.

Lo positivo quizá empiece por su sonoridad, desde que empiezan a nombrarse…la Rrrrrr, resuena, y he aquí la fuerza con la que empieza la acción, empezar por nombrarla, escucharse, creerla, actuar hacia una etapa de bienestar.

Magister en Educación y Tecnologías,
Doctorada en Educación,
Orientadora Vocacional y Educativa,
Prof. universitaria Ig: adriana_larramendi
Mail: larranet@gmail.com

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